descubre cómo la desértificación y los incendios están impactando el acceso al crédito, afectando tanto a agricultores como a negocios en regiones vulnerables. conoce las consecuencias y posibles soluciones.

septiembre 16, 2025

Alberto Torres

La desértificación y los incendios afectan el crédito: el Banco de España advierte sobre caídas sostenidas y riesgos para la estabilidad financiera

La desertificación y los incendios forestales se han consolidado como amenazas climáticas de alta gravedad en España, impactando no solo en la ecología sino también en la economía y el sistema financiero. El Banco de España ha alertado sobre cómo estos fenómenos afectan el crédito bancario y ponen en riesgo la estabilidad financiera del país. A partir de análisis rigurosos, se constata que a medida que aumentan la aridez y la frecuencia de incendios, la capacidad crediticia en las zonas afectadas disminuye, acarreando consecuencias directas para sectores clave como la agricultura y el empleo local.

Este escenario se agrava por la vulnerabilidad propia del territorio español, donde cerca del 75% del suelo es árido o semiárido, y un 40% de toda la superficie quemada de la Unión Europea en 2022 se concentró en España. Estos riesgos climáticos no solo alteran el medio ambiente, sino que también se traducen en pérdidas financieras que afectan a empresas, bancos y comunidades, generando un ciclo perjudicial que demanda una respuesta coordinada de políticas financieras y ambientales.

En este artículo se detallan los hallazgos del Banco de España, las consecuencias económicas y financieras derivadas de la desertificación y los incendios, y las medidas necesarias para mitigar estos impactos en la estabilidad del sistema crediticio y el bienestar socioeconómico. Además, se muestran ejemplos de cómo estas dinámicas influyen en el comportamiento del crédito en sectores específicos, destacando el papel de entidades financieras relevantes como Santander, BBVA, CaixaBank o Mapfre en la gestión del riesgo climático.

Impactos comprobados de la desertificación en el crédito bancario en España

La desertificación representa un riesgo climático crónico que se manifiesta lentamente, pero con efectos profundos y sostenidos sobre la economía local. De acuerdo con investigaciones dirigidas por expertos asociados al Banco de España, existe una correlación directa entre el aumento de la aridez y una reducción significativa del crédito bancario en los municipios afectados.

  • Reducción del crédito a largo plazo: Por cada incremento del 1% en el índice de aridez, el crédito otorgado a empresas cae en un 0,25% entre 8 y 20 años después.
  • Sector agrícola más afectado: Las actividades relacionadas con la agricultura sufren los mayores recortes financieros debido a la pérdida progresiva de valor en sus activos y mayores riesgos asociados.
  • Variabilidad sectorial: En zonas menos áridas o húmedas, el turismo puede experimentar un aumento del crédito al beneficiarse de inversiones en adaptación climática.
  • Canales mixtos: El descenso del crédito se explica tanto por una menor demanda —por depreciación del colateral— como por una menor oferta, ante la percepción aumentada del riesgo por parte de las entidades bancarias.
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Estos datos se sustentan en el análisis exhaustivo de la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE), que abarca cinco décadas de información, reflejando cómo la desertificación no solo es un problema ambiental, sino una variable relevante para la evaluación crediticia a medio y largo plazo.

Incendios forestales: efectos directos sobre las ventas, el empleo y el crédito empresarial

Además de la desertificación, la frecuencia e intensidad de los incendios forestales han aumentado drásticamente en España, con un fuerte impacto económico a nivel local. Un análisis basado en datos geolocalizados entre 2004 y 2017 señala consecuencias negativas evidentes para las empresas situadas en las cercanías de grandes incendios.

  • Reducción significativa de ventas: Las empresas expuestas a incendios muestran una caída del 7% en sus ventas en relación con su activo.
  • Disminución del empleo: Se registra una reducción del empleo en comparación con empresas ubicadas en áreas no afectadas.
  • Crédito bancario restringido: Las compañías cercanas a incendios reciben un 6% menos de crédito adicional frente a aquellas localizadas entre 20 y 40 kilómetros del siniestro.
  • Mitigación por banca local: Asimismo, bancos con fuerte presencia regional y conocimiento territorial, como Santander o CaixaBank, desempeñan un papel clave en mantener la financiación y evitar un aumento en la morosidad.

Este patrón muestra cómo el fuego no solo destruye recursos naturales, sino que desencadena un efecto cascada que perjudica la operación y financiación empresarial. El Banco de España advierte de la necesidad urgente de políticas públicas que fortalezcan la resiliencia financiera de estas áreas vulnerables y apoyen la recuperación postincendios con créditos y ayudas adaptativas concretas.

Relación entre el cambio climático y el riesgo financiero: advertencias del Banco de España

El aumento global de las temperaturas, que en España ha alcanzado una media de 2 ºC en los últimos 50 años, contribuye de forma directa a la aceleración de los procesos de desertificación y de incendios forestales, como subraya el Banco de España en su vigilancia institucional. Estas transformaciones climáticas tienen una dimensión financiera crucial:

  • Impacto en la estabilidad financiera: El deterioro del crédito se traduce en mayores riesgos para la solvencia y liquidez del sistema bancario.
  • Reajuste del valor del colateral: Los activos garantizados pierden valor en zonas afectadas, lo que afecta la concesión de préstamos.
  • Necesidad de integrar riesgos climáticos: Se recomienda la inclusión de estos parámetros en las pruebas de estrés y planificación capital de bancos como BBVA o Mapfre.
  • Respuestas regulatorias: Apunta a políticas públicas y regulatorias para fomentar la adaptación y resiliencia financiera ante riesgos físicos de largo plazo, como la desertificación.
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El organismo advierte que ignorar estas tendencias puede provocar un deterioro más acelerado de los activos crediticios, afectando a toda la cadena financiera y social.

Medidas recomendadas para proteger el crédito y la estabilidad financiera frente a la desertificación y los incendios

Frente al complejo escenario que plantea la interacción entre desertificación, incendios y riesgo financiero, el Banco de España plantea un conjunto de estrategias para fortalecer la estabilidad económica y crediticia:

  • Incorporación de riesgos físicos a largo plazo en la regulación bancaria: Se debe considerar la desertificación y fenómenos asociados en las pruebas de resistencia y cálculo de capital.
  • Diseño de políticas de adaptación focalizadas: Para proteger el valor del colateral, especialmente en sectores vulnerables como la agricultura, donde los riesgos pueden dejar cicatrices duraderas en el crédito.
  • Impulso a las entidades financieras locales: Bancos y cajas con profundo conocimiento territorial, como CaixaBank o Santander, pueden facilitar la canalización de créditos postincendio y proyectos de resiliencia climática.
  • Fomento de planes y proyectos de mitigación ambiental: Incentivar inversiones en energías limpias y sostenibles, con la participación de grandes compañías como Iberdrola, Endesa o Repsol.
  • Coordinación interinstitucional: Implica a actores clave como Red Eléctrica y Ferrovial para implementar infraestructuras y tecnologías resilientes al cambio climático.

Estas recomendaciones buscan amortiguar las caídas sostenidas del crédito y evitar un fenómeno de exclusión financiera en las zonas más vulnerables, promoviendo un modelo económico sostenible y adaptado a los retos medioambientales actuales.

Perspectivas económicas y el papel de las grandes entidades financieras españolas

Las compañías financieras tradicionales de España, entre ellas BBVA, Santander, CaixaBank, así como aseguradoras como Mapfre, tienen un rol fundamental en la respuesta frente a estos retos climáticos. Su influencia no solo se limita a la provisión de crédito, sino que también abarca la promoción de inversiones sostenibles y proyectos que aumentan la resiliencia del territorio.

  • BBVA y Santander: Lideran iniciativas financieras verdes y financian proyectos de adaptación climática en zonas afectadas por la desertificación e incendios.
  • CaixaBank: Refuerza la banca local con programas para impulsar créditos seguros en áreas vulnerables y colaborar en la recuperación postincendios.
  • Mapfre: Desarrolla seguros especializados que contemplan riesgos climáticos, facilitando la continuidad económica de agricultores y empresas.
  • Compañías de energía: Iberdrola, Endesa y Repsol invierten en tecnologías que reducen la huella ambiental y contribuyen a la sostenibilidad del sistema energético.
  • Infraestructuras resilientes: Red Eléctrica y Ferrovial implementan proyectos para fortalecer redes y servicios frente a fenómenos extremos.
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Este entramado empresarial-financiero es esencial para mantener la estabilidad financiera ante la presión que ejerce el cambio climático, contribuyendo a un equilibrio entre desarrollo económico y preservación ambiental. La colaboración activa entre estos agentes es clave para construir un futuro financiero y medioambientalmente sostenible en España.