El Banco de España ha dado un paso significativo en 2025 para aliviar la carga administrativa que enfrentan las entidades financieras bajo su supervisión. Mediante la publicación de la Circular 1/2025, la institución ha revisado y simplificado las exigencias de reporte financiero, reduciendo considerablemente los requisitos que periódicamente deben cumplir los bancos y otras entidades de crédito. Esta reforma busca adaptarse a las normativas internacionales, mejorar la eficiencia del reporte y disminuir las duplicidades, en un contexto económico y regulatorio cada vez más complejo. A lo largo del artículo se explorarán los detalles de estas modificaciones, sus implicaciones para las entidades y el impacto esperado en la regulación bancaria española.
Simplificación en las exigencias de reporte financiero del Banco de España
La Circular 1/2025, publicada en el Boletín Oficial del Estado, introduce cambios profundos en las normativas que regulan la información financiera que deben presentar las entidades financieras ante el Banco de España. Se modifican dos documentos clave: la Circular 4/2017, que regula la información pública y reservada, y la Circular 1/2013, que establece el funcionamiento de la Central de Información de Riesgos (CIR).
Entre los cambios más importantes destaca la reducción en alrededor de un tercio de los estados financieros nacionales reservados que las entidades estaban obligadas a remitir periódicamente. Esta bajada no solo reduce el volumen de datos sino que evita el envío de información duplicada, optimizando así la gestión y supervisión financiera.
- Reducción significativa de estados financieros nacionales reservados.
- Eliminación de duplicidades en el envío de datos.
- Calendario progresivo hasta 2026 para adaptar las entidades.
- Mejora en la calidad y coherencia del reporte financiero.
Este rediseño de las exigencias contribuye a que las entidades puedan enfocar sus recursos en mejorar la calidad de la información en vez de destinar esfuerzos a cumplir con tareas burocráticas extensas. De hecho, los beneficiarios directos incluyen tanto grandes grupos financieros, que pueden optimizar sus procesos, como entidades medianas y pequeñas que encuentran un alivio notable en la complejidad del reporte.
Este avance se suma a la reciente preocupación por el control del endeudamiento público en España, donde el volumen supera ya los dos billones de euros, afectando indirectamente el entorno económico en el que operan estas entidades financieras (más información).
Adaptación a normas internacionales: conexión entre la regulación bancaria española y europea
Una pieza crucial en la reforma del Banco de España ha sido alinear estrictamente la normativa nacional con las Normas Internacionales de Información Financiera adoptadas en la Unión Europea (NIIF-UE). Esta actualización ratifica el compromiso de mantener un estándar coherente y comparable con el marco regulatorio europeo, facilitando el análisis y supervisión a nivel transnacional.
Para ilustrar esta adecuación, la nueva circular incorpora cambios derivados de la NIIF-UE 9, particularmente en la clasificación y valoración de activos financieros con flujos de efectivo condicionados a sucesos externos, como préstamos con condiciones incentivadas para el ahorro energético o reducción de emisiones. Anteriormente, tales instrumentos requerían reportes distintos en cuentas consolidadas e individuales, lo que generaba confusión y desajustes.
- Incorporación completa de las modificaciones recientes en NIIF-UE 9.
- Uniformidad en criterios contables para cuentas individuales y consolidadas.
- Mejor precisión en la valoración de activos vinculados a objetivos sociales o ambientales.
- Actualización también de la presentación y contenido de estados financieros.
La consideración de estos estándares internacionales no solo eleva la calidad de los informes procedentes de las entidades, sino que también refuerza la confianza de los inversores y supervisores ante un ecosistema financiero globalizado. Esta coherencia es fundamental en un momento donde Madrid experimenta dinamismo económico, con indicadores relevantes como la evolución de la inflación y políticas laborales (detalle de la inflación y mejora salarial).
Revisión del tratamiento del riesgo-país y su impacto en la supervisión bancaria
En un escenario geopolítico cada vez más incierto, el Banco de España ha reformulado el enfoque aplicado a las coberturas por riesgo de crédito relacionadas con el riesgo-país. La nueva normativa refleja una integración más realista de estos riesgos, considerando la superposición notable entre riesgos políticos y geopolíticos que influyen directamente en las previsiones de pérdidas esperadas.
Este cambio permite que las entidades que manejan metodologías internas para calcular sus coberturas puedan clasificar las operaciones con mayor flexibilidad, evitando la rigidez que imponía la adhesión estricta a grupos de países predefinidos. Simultáneamente, se mantienen métodos alternativos para entidades más pequeñas o con menor complejidad, que prefieren soluciones estándar.
- Actualización de criterios con respecto al riesgo-país y geopolítico.
- Flexibilidad en metodologías internas para clasificación y cobertura.
- Mantenimiento de soluciones alternativas para entidades pequeñas.
- Refuerzo del análisis de supervision basado en riesgos reales.
Este enfoque orientado a riesgos ajustados resulta clave para mejorar la precisión supervisora sin sacrificar la adaptabilidad a las características propias de cada entidad. Además, respalda la creciente importancia de la CIR como herramienta central de reporte financiero, que este año ha visto ampliaciones en su funcionalidad y detalle (más sobre la inversión en supervisión).
Transición de estados reservados hacia información granular en la Central de Información de Riesgos
Una de las reformas más relevantes ha consistido en sustituir progresivamente varios estados financieros reservados por informes más detallados y desagregados que se alimentan directamente de la Central de Información de Riesgos (CIR). Esto implica un cambio en la forma en que el Banco de España obtiene y analiza la información supervisora, apostando por la calidad y granularidad.
Según lo establecido, algunos informes nacionales especiales —por ejemplo, los relativos a la cobertura del riesgo de crédito o reportes sobre activos inmobiliarios e instrumentos de patrimonio adjudicados— tendrán como último envío el 30 de junio de 2026. A partir de entonces, la información necesaria se recogerá a través de declaraciones mucho más detalladas y estructuradas mediante la CIR.
- Eliminación progresiva de estados nacionales reservados tradicionales.
- Desarrollo y ampliación de módulos de datos en la CIR.
- Enfoque en calidad y trazabilidad de los datos remitidos.
- Reducción de la carga administrativa para las entidades financieras.
Esta modificación supone un notable cambio cultural hacia la confianza en la base de datos supervisora centralizada. Es crucial que las entidades ajusten sus sistemas para cumplir con estos nuevos requerimientos y mantengan altos estándares en la consistencia y precisión de la información entregada, lo que beneficiará la supervisión y facilitará análisis más exhaustivos.
El camino hacia la simplificación continúa, ya que el Banco de España prepara una consulta pública para futuras modificaciones que podrían extender la reducción de requisitos a cerca del 50%, fomentando un marco más ágil y eficiente para 2026 (avance sobre la desaparición de documentación).
Impactos diferenciados sobre entidades financieras según tamaño y complejidad
La simplificación instaurada por la Circular 1/2025 tiene un impacto diverso según las características de cada entidad bajo supervisión. Los grandes grupos financieros, acostumbrados a manejar complejas estructuras de reporte, pueden beneficiarse de importantes ahorros en costes y mejoras en la eficiencia operativa.
Por otro lado, las entidades medianas y pequeñas experimentan una reducción palpable en la eliminación de estados agregados complejos, permitiéndoles concentrar sus esfuerzos en un menor número de reportes con mayor valor supervisivo. Sin embargo, todas las instituciones deberán incrementar el control sobre la calidad y coherencia de la información que remiten, especialmente en la interacción con la Central de Información de Riesgos.
- Grandes entidades: optimización de procesos y reducción de costes.
- Medianas y pequeñas: alivio en la simplificación del reporte y enfoque en calidad.
- Exigencia creciente en la trazabilidad y consistencia de datos.
- Importancia creciente de la CIR en la supervisión financiera.
Este escenario se produce en paralelo a otros retos económicos y sociales en España, como las reformas en pensiones para 2026 que están afectando el entorno financiero (ver detalles) o la gestión de la vulnerabilidad socioeconómica a través del Ingreso Mínimo Vital (más información).
Periodista independiente con 25 años de experiencia en reportajes y análisis. Apasionado por la investigación y la búsqueda de la verdad, comprometido con la información objetiva y la narrativa honesta en medios digitales y tradicionales.


